05 jul 2026
Raíces, hojas y flores: qué parte de la planta se usa y por qué en herboristería
Descubre por qué en herbolaria se usan raíces, hojas o flores según la planta. Aprende qué parte concentra más principios activos y cómo elegir.
05 jul 2026
Descubre por qué en herbolaria se usan raíces, hojas o flores según la planta. Aprende qué parte concentra más principios activos y cómo elegir.
Cuando entras en un herbolario, ves frascos, bolsas y etiquetas con nombres de plantas. Pero quizá te hayas fijado en que unas veces pone «raíz de diente de león», otras «hoja de ortiga» y otras «flor de manzanilla». No es casualidad: cada parte de la planta guarda un tesoro químico distinto, y los herbolarios eligen la que mejor se adapta a cada uso. En este artículo te contamos por qué se usa cada parte, qué principios activos concentran y cómo saber cuál elegir.
En la naturaleza, una planta es un organismo completo: raíces, tallo, hojas, flores, frutos y semillas. Pero al preparar un remedio herbal, no siempre interesa todo. La razón es que los compuestos bioactivos —como alcaloides, flavonoides, taninos o aceites esenciales— se distribuyen de forma desigual. Por ejemplo, la valeriana acumula sus sustancias calmantes sobre todo en la raíz, mientras que la menta concentra sus aceites esenciales en las hojas. Usar la parte equivocada sería como intentar hacer un café con posos ya usados: no obtendrías el efecto deseado.
Las raíces son el ancla de la planta y su despensa. Almacenan nutrientes y compuestos de reserva, y a menudo contienen principios activos más concentrados y de acción más lenta pero sostenida. Son ideales para preparar decocciones (hervidos prolongados) porque su estructura fibrosa necesita más calor para liberar los compuestos.
Ejemplos clásicos:
Las raíces suelen cosecharse en otoño o primavera, cuando la planta ha acumulado más reservas. En herbolario, se presentan secas, troceadas o en polvo, y se recomienda hervirlas de 10 a 15 minutos.
Las hojas son los laboratorios donde ocurre la fotosíntesis. Por eso están llenas de clorofila, vitaminas y compuestos volátiles. En general, las hojas tienen una acción más rápida y superficial que las raíces, y se usan sobre todo para infusiones (agua caliente, no hirviendo) para no destruir sus aceites esenciales.
Ejemplos habituales:
Las hojas se recolectan justo antes de la floración, cuando los principios activos están en su punto máximo. En casa, se preparan en infusión (verter agua caliente y reposar 5-10 minutos tapado).
Las flores son los órganos reproductores de la planta. Su misión es atraer polinizadores, por lo que concentran pigmentos, néctar y aceites esenciales muy volátiles. Por eso, suelen tener un aroma intenso y una acción más suave pero muy agradable. Se usan en infusiones cortas (3-5 minutos) y a veces en extractos fríos.
Ejemplos representativos:
Las flores se recolectan en plena floración, a primera hora de la mañana, cuando los aceites esenciales están más concentrados. Son muy sensibles al calor, así que nunca hay que hervirlas.
Aunque menos comunes, también se usan. El tallo suele ser fibroso y menos rico en principios activos, pero hay excepciones como el tallo de la vid roja (para circulación). Los frutos, como el escaramujo o el espino amarillo, son ricos en vitamina C. Las semillas, como las de hinojo o lino, contienen aceites y mucílagos. Cada parte tiene su técnica de preparación.
Si estás en un herbolario y dudas, pregúntate: ¿quiero un efecto rápido y aromático? Entonces busca flores u hojas. ¿Prefiero algo más profundo y sostenido? Ve a raíces. Y si tienes una receta tradicional, respeta la parte indicada, porque el herbolario que la formuló sabía qué concentración necesitas.
No es recomendable. Aunque a veces la misma planta tiene propiedades en distintas partes, la concentración y el tipo de principios activos varían. Por ejemplo, la raíz de diente de león es más amarga y hepática, mientras que las hojas son más diuréticas. Mejor seguir la indicación.
Las raíces se guardan en lugar seco y oscuro, en tarros cerrados. Las hojas y flores, también en tarros herméticos, pero lejos de la luz y el calor, y se consumen preferiblemente en un año.
Las hojas y flores suelen tener una acción más suave. Siempre empieza con una infusión ligera y observa cómo reacciona tu cuerpo. Si tienes dudas, consulta a un profesional de la salud.
Sí, muchas fórmulas herbarias combinan raíces, hojas y flores para potenciar sinergias. Por ejemplo, una infusión digestiva puede llevar raíz de jengibre, hojas de menta y flores de manzanilla. Pero es mejor informarse bien o acudir a un herbolario de confianza.