15 jun 2026

Raíces, hojas y flores: qué parte de la planta se usa y por qué en herbolaria

Descubre cómo se aprovechan raíces, hojas y flores en fitoterapia: propiedades, momento de recolección y usos tradicionales de cada parte vegetal.

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Imagen: cottonbro studio / Pexels

Cuando abrimos un bote de manzanilla, una infusión de tila o un extracto de jengibre, rara vez nos preguntamos qué parte de la planta estamos usando. Sin embargo, en herbolaria no es lo mismo la raíz que la flor, ni la hoja que el tallo. Cada órgano vegetal acumula compuestos distintos, se recolecta en un momento concreto y se prepara de forma específica para aprovechar al máximo sus propiedades.

En este artículo te explicamos, de manera clara y práctica, qué parte de la planta se emplea en fitoterapia y por qué. Así podrás entender mejor cómo elegir tus remedios naturales y sacarles el mayor partido.

Raíces: el almacén subterráneo de principios activos

La raíz es el órgano que la planta utiliza para fijarse al suelo y absorber agua y nutrientes. Pero también actúa como reserva de compuestos químicos que la planta produce para defenderse o para sobrevivir en épocas desfavorables. Por eso, muchas raíces concentran principios amargos, aceites esenciales, almidones y otras sustancias de interés.

En herbolaria, las raíces suelen ser más densas y tardan más en liberar sus componentes. Por ese motivo, la forma de preparación más habitual es la decocción (hervir la raíz troceada durante varios minutos), aunque también se usan tinturas y extractos secos.

Ejemplos clásicos:

  • Jengibre (Zingiber officinale): su rizoma (tallo subterráneo) se usa fresco o seco por su aporte de gingeroles, que contribuyen al bienestar digestivo y a aliviar molestias ocasionales.
  • Regaliz (Glycyrrhiza glabra): la raíz contiene glicirricina, una sustancia edulcorante que también apoya la salud respiratoria y digestiva.
  • Valeriana (Valeriana officinalis): su raíz se emplea tradicionalmente para favorecer la relajación y el sueño reparador.

La recolección de raíces suele hacerse en otoño o a principios de primavera, cuando la planta concentra sus reservas. Es importante lavarlas bien y secarlas a baja temperatura para conservar sus principios activos.

Hojas: la fábrica de la fotosíntesis y los aceites volátiles

Las hojas son el laboratorio de la planta. En ellas ocurre la fotosíntesis, pero también se acumulan aceites esenciales, flavonoides, taninos y vitaminas. Por su estructura más fina y delicada, suelen liberar sus compuestos con rapidez, por lo que la infusión (verter agua caliente y dejar reposar unos minutos) es el método de elección.

Las hojas frescas o secas se emplean en una gran variedad de preparados: infusiones, cataplasmas, zumos, extractos fluidos e incluso en cosmética natural.

Ejemplos populares:

  • Menta (Mentha × piperita): sus hojas contienen mentol, que aporta frescor y ayuda en la digestión.
  • Salvia (Salvia officinalis): las hojas se usan en infusión para el bienestar de la garganta y como apoyo en la menopausia.
  • Boldo (Peumus boldus): sus hojas se emplean tradicionalmente para favorecer la función hepática y digestiva.

Es recomendable recolectar las hojas justo antes de la floración, cuando la concentración de aceites esenciales es máxima. Deben secarse a la sombra y en lugar ventilado para evitar la pérdida de aromas.

Flores: la parte más delicada y aromática

Las flores son los órganos reproductores de la planta y, para atraer a los polinizadores, producen néctar y aromas intensos. En fitoterapia, las flores suelen usarse por sus aceites esenciales, mucílagos, flavonoides y pigmentos. Son partes muy sensibles al calor, por lo que la infusión corta (3-5 minutos) es la preparación más habitual.

También se emplean en macerados, ungüentos y en la elaboración de hidrolatos.

Ejemplos conocidos:

  • Manzanilla (Matricaria chamomilla): sus capítulos florales se usan para infusiones relajantes y digestivas.
  • Tila (Tilia platyphyllos): las brácteas y flores se recolectan para infusiones calmantes.
  • Caléndula (Calendula officinalis): sus pétalos se aplican en cremas y ungüentos para el cuidado de la piel.

La recolección de flores debe hacerse en plena floración, en un día seco y soleado, justo cuando han abierto por completo. Se secan extendidas en capas finas, evitando la luz directa.

Tallos, cortezas y frutos: otras partes con utilidad herbaria

Aunque raíces, hojas y flores son las partes más conocidas, no son las únicas. Los tallos (como el de la canela, que en realidad es corteza) y las cortezas de árboles (como el sauce blanco) también se emplean. Los frutos y semillas, por su parte, aportan vitaminas, ácidos grasos y otros compuestos. Por ejemplo, los frutos del espino blanco se usan para el bienestar cardiovascular, y las semillas de lino son ricas en mucílagos y omega-3.

Cada parte se recolecta en su momento óptimo y se procesa de manera diferente, pero todas comparten un principio básico: la naturaleza ofrece en cada órgano una combinación única de sustancias que podemos aprovechar con respeto y conocimiento.

¿Por qué es importante saber qué parte de la planta usar?

Conocer la parte de la planta que necesitas te permite:

  • Elegir la preparación adecuada: no es lo mismo hacer una infusión de flores (rápida) que una decocción de raíces (más larga).
  • Aprovechar al máximo los principios activos: usar la parte equivocada puede dar un resultado mucho más débil o incluso diferente.
  • Respetar la planta: la recolección sostenible de cada órgano asegura que la planta pueda regenerarse.
  • Personalizar tus remedios: según tu objetivo (digestivo, relajante, cutáneo, etc.), sabrás qué parte buscar.

En Herbolario de la Flor creemos que la sabiduría popular y el conocimiento botánico van de la mano. No se trata de creer ciegamente, sino de entender para usar con criterio.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Puedo usar cualquier parte de una planta medicinal? No. Algunas partes pueden ser tóxicas o no tener los compuestos deseados. Siempre hay que informarse bien antes de usar una planta.

¿La misma planta puede tener usos diferentes según la parte que se emplee? Sí. Por ejemplo, el diente de león: la raíz se usa para el hígado y la digestión, mientras que las hojas tienen efecto diurético.

¿Es mejor la planta fresca o seca? Depende. Las hierbas secas concentran principios activos y duran más, pero algunas propiedades volátiles (como ciertos aceites esenciales) se pierden parcialmente. La fresca conserva todos los aromas, pero es más perecedera.

¿Cómo sé si una infusión, decocción o tintura es lo más adecuado? Como regla general: partes tiernas (hojas, flores) → infusión; partes duras (raíces, cortezas) → decocción; para extraer principios que no se disuelven bien en agua → tintura alcohólica.

¿Cuánto tiempo puedo almacenar las plantas secas? En general, hasta un año si se guardan en frascos opacos, en lugar fresco y seco. Las raíces y cortezas duran más que las hojas y flores.