15 ago 2026

Raíces, hojas o flores: ¿qué parte de la planta se usa y por qué?

Descubre qué parte de la planta se utiliza en fitoterapia y por qué: raíz, hoja o flor. Guía clara y práctica para aprovechar sus propiedades.

Manos trabajando con tierra y raíces mientras trasplantan una planta de interior.
Imagen: cottonbro studio / Pexels

Cuando abres un libro de plantas medicinales o consultas en internet, te encuentras con indicaciones como "se usa la raíz", "las hojas en infusión" o "las flores en aceite". Pero, ¿por qué esa diferencia? No es casualidad: cada parte de la planta acumula principios activos distintos, en concentraciones diferentes, y su uso depende de lo que queremos conseguir. Entender esta lógica te ayuda a elegir mejor y a aprovechar al máximo cada remedio natural.

La planta como laboratorio: cada parte tiene su función

Imagina una planta como un pequeño laboratorio químico. Las raíces, los tallos, las hojas, las flores y los frutos desempeñan funciones vitales y, para ello, producen compuestos específicos. Estos compuestos son los que luego tienen acción sobre nuestro organismo. Por eso, la parte que se utiliza no es un capricho: es la que contiene la sustancia que buscamos en mayor cantidad y calidad.

Además, el momento de recolección también influye. Las hojas se suelen recolectar antes de la floración, cuando están en pleno desarrollo. Las flores, en el momento justo de abrirse. Y las raíces, en otoño o primavera, cuando la planta almacena sus reservas. La tradición herbaria ha observado estos ciclos durante siglos, y hoy la ciencia lo respalda.

Raíces: el ancla y almacén de la planta

Las raíces fijan la planta al suelo y absorben agua y nutrientes. Pero además, muchas plantas guardan en sus raíces compuestos de reserva y principios activos que les ayudan a sobrevivir. Por eso, las raíces suelen tener una acción más profunda y duradera. Por ejemplo, la raíz de jengibre (Zingiber officinale) es conocida por su efecto digestivo y antiinflamatorio, y se usa fresca o seca. La raíz de valeriana (Valeriana officinalis) es clásica para favorecer el sueño. También la raíz de diente de león (Taraxacum officinale) se emplea como diurético suave y para apoyar la digestión.

¿Cómo se preparan? Generalmente en decocción (hervidas unos minutos) para extraer mejor sus componentes, ya que son más densos. También en tintura o en polvo.

Hojas: la fábrica de la fotosíntesis

Las hojas son el órgano donde ocurre la fotosíntesis, por lo que están repletas de clorofila, vitaminas y aceites esenciales. Suelen tener una acción más ligera y refrescante. Por ejemplo, las hojas de menta (Mentha piperita) son digestivas y calmantes; las de salvia (Salvia officinalis) se usan para la garganta y la sudoración; las de romero (Rosmarinus officinalis) son estimulantes y antioxidantes.

En general, las hojas se preparan en infusión (verter agua caliente y dejar reposar unos minutos), porque sus principios activos son más volátiles y no resisten bien la ebullición prolongada. También se usan frescas en ensaladas, como el diente de león o la borraja.

Flores: belleza y delicadeza terapéutica

Las flores son los órganos reproductores y, para atraer a los polinizadores, producen fragancias y colores. Muchas contienen aceites esenciales y compuestos calmantes o antiinflamatorios. La manzanilla (Matricaria chamomilla) es un ejemplo perfecto: sus flores son relajantes y digestivas. La caléndula (Calendula officinalis) se usa externamente para la piel, en cremas o aceites. La lavanda (Lavandula angustifolia) es relajante y se emplea en aromaterapia.

Las flores suelen prepararse en infusión (como la manzanilla), en aceite macerado (como la caléndula) o en hidrolato (agua floral). Son más delicadas y suelen tener una acción más sutil que las raíces, pero muy valiosa.

Otras partes: tallos, cortezas, frutos y semillas

No solo raíces, hojas y flores son útiles. También se usan cortezas (como la de sauce, fuente de salicina), frutos (como los arándanos), semillas (como las de lino) y hasta bulbos (como el ajo). Cada parte tiene su lógica. Por ejemplo, las semillas concentran nutrientes para la nueva planta, por lo que son ricas en aceites y proteínas. Las cortezas, al ser la capa protectora, contienen compuestos amargos y astringentes.

La elección de la parte depende de la tradición y de la evidencia científica. Por ejemplo, en el caso del diente de león, la raíz es más digestiva y diurética, mientras que las hojas son más ricas en potasio y también diuréticas, pero más suaves. Ambas se pueden usar según la necesidad.

¿Cómo saber qué parte usar?

Si estás empezando, lo mejor es guiarte por las indicaciones de cada planta en fuentes fiables o con un profesional. No todas las partes son igual de efectivas para lo mismo. Por ejemplo, la manzanilla se usa casi siempre la flor, porque es donde están los aceites esenciales calmantes. En cambio, el regaliz se usa la raíz, que es la que contiene glicirricina, con acción antiinflamatoria para la garganta.

Un consejo práctico: fíjate en cómo se presenta la planta en herbolarios. Si compras una bolsa de manzanilla, suele ser solo las flores. Si compras raíz de malvavisco, será la raíz seca. La forma de preparación (infusión, decocción, tintura) te indica qué parte usar.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar toda la planta de una vez?

En algunas especies, como la ortiga o el diente de león, se puede usar la planta entera (excepto la raíz en el diente de león, que se usa aparte). Pero no es la norma. Usar la parte incorrecta puede dar menos efecto o incluso causar molestias. Por ejemplo, las semillas de algunas plantas son tóxicas mientras que las hojas no. Por eso, siempre es mejor seguir indicaciones específicas.

¿Qué parte es más potente: la raíz o la flor?

No hay una regla general. La potencia depende de la concentración de principios activos y de la sensibilidad de cada persona. Las raíces tienden a tener una acción más intensa y duradera porque acumulan reservas, pero las flores pueden ser muy efectivas para problemas leves o para calmar. Por ejemplo, la raíz de valeriana es más sedante que la flor de pasiflora, pero la pasiflora es más suave.

¿La infusión y la decocción son lo mismo?

No. La infusión se hace vertiendo agua caliente sobre la planta y dejando reposar (para hojas y flores). La decocción se hierve la planta en agua (para raíces, cortezas y semillas). Usar la técnica adecuada es clave para extraer los principios activos.

¿Puedo cultivar mis propias plantas y usar sus hojas o flores?

Claro, es una buena forma de tener remedios a mano. Pero asegúrate de identificar bien la especie y de recolectar en el momento adecuado. Por ejemplo, las hojas de menta se pueden usar frescas durante todo el año, pero las flores de manzanilla solo en primavera. Y siempre evita plantas tratadas con pesticidas.