25 may 2026
Raíces, hojas y flores: qué parte de la planta se usa en herbolaria y por qué
Descubre por qué en herbolaria se usan raíces, hojas o flores según la planta: cada parte concentra propiedades distintas. Guía clara y práctica.
25 may 2026
Descubre por qué en herbolaria se usan raíces, hojas o flores según la planta: cada parte concentra propiedades distintas. Guía clara y práctica.
Seguro que alguna vez has llegado a casa con una bolsa de manzanilla y te has preguntado: ¿por qué se usan solo las flores? O quizá tienes un amigo que prepara té de jengibre con la raíz, pero otro te dice que las hojas de menta son lo suyo. La herbolaria no es caprichosa: cada parte de la planta tiene un porqué. En este artículo te lo contamos de forma clara y sin rodeos, para que entiendas mejor qué estás usando cuando preparas tus infusiones, ungüentos o remedios naturales.
Las plantas medicinales no son un todo homogéneo. Dependiendo de la especie, los compuestos activos se concentran en raíces, tallos, hojas, flores, frutos o incluso en la corteza. Esta distribución responde a la función que cada parte cumple en la vida de la planta: las raíces almacenan nutrientes, las hojas realizan la fotosíntesis y las flores atraen polinizadores. Los herbolarios han observado durante siglos qué parte funciona mejor para cada uso, y la ciencia moderna lo confirma con análisis químicos.
Por ejemplo, la raíz de diente de león es rica en inulina y compuestos amargos que estimulan la digestión, mientras que sus hojas tienen un efecto diurético más suave. Elegir una u otra parte cambia completamente el efecto. Por eso, cuando compres una planta medicinal, fíjate bien en la parte indicada: no es lo mismo flor de tilo que corteza de tilo.
Las raíces son la parte subterránea que ancla la planta y almacena energía. En muchas especies, también acumulan compuestos medicinales, sobre todo si la raíz es gruesa y carnosa. Ejemplos clásicos son el jengibre, la cúrcuma, el regaliz, la valeriana o el ginseng. Estas raíces suelen tener propiedades más concentradas que las partes aéreas, por lo que a menudo se usan en dosis menores o en forma de decocción (hirviendo varios minutos) para extraer bien sus componentes.
Los rizomas, que son tallos subterráneos, funcionan de manera similar. La cúrcuma, por ejemplo, es un rizoma. En general, las raíces son ideales para preparar tinturas, extractos secos o decocciones, pero no tanto para infusiones rápidas, porque necesitan más tiempo para liberar sus principios activos.
Las hojas son los órganos donde la planta realiza la fotosíntesis y produce muchos de sus aceites esenciales y antioxidantes. Al estar expuestas al aire, suelen contener compuestos volátiles que se evaporan con facilidad. Por eso, las hojas se usan sobre todo en infusiones (con agua caliente pero sin hervir) o en cataplasmas frescos. La menta, la melisa, el romero o el laurel son ejemplos de plantas que se aprovechan principalmente por sus hojas.
Las hojas tiernas suelen tener un sabor más suave y menos concentración de principios activos que las hojas maduras. En general, las hojas se recolectan antes de la floración, cuando su contenido en aceites esenciales es máximo. Si alguna vez has notado que el té de menta casero no sabe igual que el comprado, puede ser por la época de recolección o porque usaste hojas demasiado viejas.
Las flores son la parte reproductora de la planta y, para atraer a los polinizadores, producen néctar y aromas intensos. Muchas flores contienen flavonoides, mucílagos y aceites esenciales con propiedades calmantes, digestivas o antiinflamatorias. La manzanilla, el saúco, el tilo (sus flores) o la caléndula son ejemplos típicos. Las flores suelen ser más delicadas que las hojas o raíces, por lo que se recomienda infusionarlas con agua no hirviendo y tapar el recipiente para no perder los aromas.
Los capullos, como los de la árnica o el clavo, también se usan. En general, las flores se recolectan justo en el momento de apertura, cuando su contenido en principios activos es máximo. Si ves que una flor está pasada o marchita, sus propiedades medicinales se reducen mucho.
No. Cada planta tiene una parte específica que concentra los compuestos deseados. Usar la parte equivocada puede dar un efecto muy diferente o incluso nulo. Siempre consulta fuentes fiables o a un herbolario profesional.
Fíjate en el etiquetado. Debe indicar claramente la parte de la planta (raíz, hoja, flor, etc.). Si no lo especifica, pregunta al vendedor. En herbolarios de confianza siempre lo indican.
No necesariamente. Depende de la planta. En algunas especies las hojas tienen más principios activos que las raíces. Lo importante es conocer cada planta en concreto.
Sí, a veces se usan mezclas, pero hay que saber las proporciones. Por ejemplo, en el diente de león se usan tanto la raíz como las hojas, pero para fines distintos. Lo mejor es seguir una receta o consejo profesional.
Generalmente sí, pero con más cuidado para no quemarlas. Agua a 90°C y reposo de 5 a 10 minutos tapado. Las flores muy delicadas, como la manzanilla, no deben hervirse.