24 jun 2026

Manzanilla: beneficios, usos tradicionales y cómo prepararla correctamente

Descubre los beneficios de la manzanilla para la digestión, la relajación y el cuidado de la piel, cómo prepararla y precauciones importantes en su consumo.

Taza de infusión de manzanilla con flores secas sobre una mesa de madera
Imagen: Los Muertos Crew / Pexels

La manzanilla es una de las plantas medicinales más conocidas y utilizadas en todo el mundo. Su delicado aroma, su sabor suave y su larga tradición en remedios caseros la convierten en un básico en cualquier despensa de infusiones. Pero ¿sabemos realmente todo lo que puede ofrecernos? En este artículo te contamos los principales beneficios de la manzanilla, cómo prepararla correctamente y qué precauciones debes tener en cuenta para disfrutar de sus propiedades de forma segura.

¿Qué es la manzanilla y cuáles son sus variedades más comunes?

Bajo el nombre de manzanilla se agrupan varias especies del género Matricaria y Chamaemelum. Las dos más empleadas son:

  • Manzanilla común o alemana (Matricaria recutita): es la más estudiada y la que suele encontrarse en infusiones y preparados.
  • Manzanilla romana (Chamaemelum nobile): tiene un sabor más amargo y se usa también en cosmética natural.

Ambas comparten compuestos activos como los flavonoides (apigenina, luteolina), terpenoides y cumarinas, que son los responsables de sus efectos suaves pero apreciados.

Breve historia de la manzanilla en la herbolaria tradicional

El uso de la manzanilla se remonta al antiguo Egipto, donde se empleaba para tratar fiebres y como ofrenda a los dioses. En la Grecia clásica, Hipócrates la recomendaba para problemas digestivos y ginecológicos. Durante la Edad Media, los monasterios europeos cultivaban manzanilla en sus huertos medicinales. Hoy, la ciencia moderna ha confirmado muchos de esos usos tradicionales, aunque siempre con la prudencia de que no sustituye un tratamiento médico.

Beneficios de la manzanilla respaldados por la tradición y la ciencia

1. Alivio digestivo natural

Uno de los usos más extendidos de la manzanilla es para calmar molestias estomacales como gases, hinchazón o digestiones pesadas. Sus compuestos ayudan a relajar la musculatura lisa del tracto digestivo, lo que puede facilitar la expulsión de gases y reducir los espasmos. Una taza después de las comidas suele ser suficiente para sentir alivio.

2. Promueve la relajación y el sueño reparador

La apigenina, un flavonoide presente en la manzanilla, se une a ciertos receptores en el cerebro que favorecen la calma y la somnolencia. Por ello, una infusión caliente antes de acostarse puede ayudar a conciliar el sueño de forma suave. No es un somnífero, sino un apoyo natural para quienes necesitan un momento de tranquilidad.

3. Cuidado de la piel y las mucosas

En uso externo, la manzanilla se aplica tradicionalmente para calmar irritaciones cutáneas leves, enrojecimientos o pequeñas inflamaciones. Las compresas de infusión fría pueden aliviar la piel después de una exposición solar excesiva o en casos de alergias leves. También se emplea como colutorio suave para molestias bucales.

4. Apoyo en molestias menstruales

Muchas mujeres recurren a la manzanilla para disminuir los cólicos menstruales. Su acción antiespasmódica puede contribuir a reducir la intensidad de los calambres uterinos. Combinada con calor local, resulta un remedio reconfortante.

5. Propiedades antioxidantes

Los flavonoides de la manzanilla actúan como antioxidantes, ayudando a neutralizar los radicales libres. Aunque no debe considerarse un «superalimento», su consumo regular en forma de infusión puede ser un pequeño gesto para el cuidado celular dentro de una dieta equilibrada.

Cómo preparar una infusión de manzanilla correcta

Para aprovechar al máximo sus cualidades, sigue estos pasos sencillos:

  • Cantidad: utiliza una cucharadita de flores secas (o una bolsita) por taza (unos 200-250 ml de agua).
  • Temperatura: calienta el agua hasta que esté a punto de hervir (unos 90-95 ºC). Si hierve a borbotones, espera unos segundos antes de verterla.
  • Reposo: deja en infusión de 5 a 10 minutos con la taza tapada para que no se evaporen los aceites esenciales.
  • Colado: si usas flores sueltas, cuélalas con un colador fino. La infusión se puede tomar sola o con un toque de miel si se desea endulzar.

No es recomendable hervir la planta directamente, ya que el exceso de calor puede degradar algunos de sus principios activos.

¿Cuántas tazas al día se pueden tomar?

En general, de 2 a 4 tazas al día se consideran seguras para la mayoría de las personas. Siempre es mejor empezar con una taza y observar la respuesta del organismo.

Combinaciones tradicionales con manzanilla

La manzanilla combina muy bien con otras plantas que potencian sus efectos sin restar suavidad. Algunas mezclas clásicas son:

  • Manzanilla + hinojo: ideal para digestiones pesadas y gases. El hinojo aporta un toque anisado y ayuda a reducir la hinchazón.
  • Manzanilla + melisa o tila: perfecta para momentos de estrés o nerviosismo. Ambas plantas tienen propiedades calmantes.
  • Manzanilla + menta: una combinación refrescante que alivia las molestias estomacales y refresca el aliento.

Estas mezclas se pueden preparar al 50% cada planta o ajustando las proporciones al gusto.

Precauciones y contraindicaciones importantes

Aunque la manzanilla es una planta segura para la mayoría de las personas, conviene tener en cuenta las siguientes advertencias:

  • Alergias: las personas alérgicas a plantas de la familia de las asteráceas (como la ambrosía, los crisantemos o las margaritas) pueden presentar reacciones cruzadas. Si es tu caso, consulta con un profesional antes de consumirla.
  • Embarazo y lactancia: aunque su uso tradicional está extendido, no hay suficientes estudios que garanticen su seguridad en grandes cantidades durante el embarazo. Es preferible consultar con el médico o matrona antes de tomar infusiones de forma habitual.
  • Interacciones medicamentosas: la manzanilla podría interferir con anticoagulantes (warfarina) y con algunos sedantes o ansiolíticos. Si tomas medicación de forma regular, habla con tu farmacéutico o médico.
  • Uso externo prolongado: en aplicaciones tópicas, no uses la infusión demasiado concentrada ni la dejes actuar por largos periodos sin supervisión, especialmente en pieles sensibles.

Manzanilla en la vida cotidiana: más allá de la infusión

Además de la infusión tradicional, la manzanilla se puede incorporar en:

  • Compresas para los ojos: dos discos de algodón empapados en infusión fría y colocados sobre los párpados ayudan a descansar la vista y reducir la hinchazón.
  • Baños relajantes: añadir un puñado de flores secas al agua del baño (o preparar una infusión concentrada y verterla) crea un momento de calma para todo el cuerpo.
  • Vahos faciales: el vapor de manzanilla puede aliviar la congestión nasal y dejar la piel suave.
  • Cosmética casera: la manzanilla se incluye en cremas, tónicos y jabones artesanales por sus propiedades calmantes.

Conclusión: una planta humilde con grandes virtudes

La manzanilla es un ejemplo de cómo la naturaleza nos ofrece soluciones suaves y accesibles para el bienestar diario. Desde una taza caliente después de cenar hasta una compresa para calmar la piel, esta planta milenaria sigue siendo un recurso valioso. Como con cualquier remedio natural, la clave está en usarla con conocimiento, respeto y moderación. Si quieres incorporarla a tu rutina, elige manzanilla de calidad, preferiblemente en flores enteras o en bolsitas ecológicas, y escucha siempre a tu cuerpo.

Nota: este artículo tiene fines divulgativos. No sustituye el consejo de un profesional sanitario. Ante cualquier duda o síntoma persistente, consulta a tu médico o farmacéutico.