17 ago 2026

7 errores comunes al preparar infusiones en casa y cómo evitarlos

¿Tu infusión no sabe bien o no notas sus beneficios? Descubre los fallos más habituales al preparar tés y plantas y aprende a hacerlos perfectos.

Primer plano de manos sosteniendo y preparando una bolsa de té de hierbas. Perfecto para temas de bienestar y estilo de vida.
Imagen: Anna Pou / Pexels

¿Te ha pasado que preparas una manzanilla y sabe amarga? ¿O que tu infusión de menta no tiene apenas aroma? Si eres de los que disfrutan de una buena taza caliente al final del día, seguro que en más de una ocasión te has preguntado por qué no te queda como en tu herbolario de confianza. La respuesta no está en que las plantas sean malas, sino en los pequeños detalles que muchas veces pasamos por alto al prepararlas en casa.

En este artículo vamos a hablar de los errores más frecuentes al hacer infusiones, desde la temperatura del agua hasta el tiempo de reposo. Y lo haremos con un enfoque práctico y cercano, de esos que te hacen decir: “¡Claro, por eso me pasaba eso!”. Así que, si quieres que tus tés y tus plantas rindan al máximo, sigue leyendo.

1. Usar agua demasiado caliente o demasiado fría

Uno de los fallos más comunes es no fijarse en la temperatura del agua. Parece una tontería, pero no todas las plantas necesitan el mismo calor. Si hierves el agua a 100°C y la viertes sobre hojas delicadas como la manzanilla o la melisa, lo que conseguirás es “quemar” los aceites esenciales y que la infusión se vuelva amarga. Por otro lado, si el agua está tibia, no extraerás bien las propiedades y el resultado será un agua con color pero sin sabor.

Lo ideal es que el agua esté a punto de hervir, pero sin que esté burbujeando de forma violenta. Para la mayoría de las plantas de hoja (manzanilla, menta, hierbaluisa, etc.) se recomienda entre 90 y 95°C. Si no tienes termómetro, puedes esperar unos 30 segundos después de que hierva antes de verterla. Para raíces o cortezas (jengibre, regaliz, canela) sí puedes usar agua a 100°C.

2. No respetar la cantidad de planta

Otro error muy habitual es echar “un puñado” sin medida. La cantidad de planta influye directamente en el sabor y en la concentración de compuestos. Si pones de menos, la infusión saldrá floja y apenas notarás nada; si pones de más, el sabor será demasiado intenso y puede resultar desagradable o incluso irritante para el estómago.

La medida estándar es una cucharada de postre (unos 2-3 gramos) por cada taza de agua (unos 200-250 ml). Pero ojo, esto puede variar según la planta: las hojas secas suelen ocupar más volumen que las raíces. Si usas plantas frescas, necesitarás el doble de cantidad porque contienen más agua. Lo mejor es ir probando y ajustar a tu gusto, pero siempre partiendo de esta base.

3. Dejar reposar demasiado tiempo

¿Eres de los que dejan la bolsita o la planta en la taza mientras te tomas la infusión? Pues mal asunto. El tiempo de reposo también es clave. Si dejas la manzanilla 10 minutos, el resultado será un líquido turbio y con un sabor amargo muy desagradable. Y lo mismo pasa con el té verde: si lo dejas más de 3 minutos, se vuelve astringente y pierde su frescura.

Cada planta tiene su tiempo óptimo: las hojas y flores suelen necesitar entre 5 y 7 minutos; las raíces y cortezas, entre 8 y 10 minutos. Pasado ese tiempo, es recomendable colar y retirar el material vegetal. Si quieres mantener la infusión caliente, puedes usar un vaso térmico, pero no dejes la planta en contacto con el agua.

4. No precalentar la taza o el recipiente

Este es un detalle que muchos pasan por alto, pero que influye en la temperatura de extracción. Si viertes el agua caliente en una taza fría, la temperatura baja bruscamente y la infusión no extrae bien. Para evitarlo, puedes enjuagar la taza con un poco de agua hirviendo antes de preparar tu infusión. Así mantendrás la temperatura durante los primeros minutos, que son los más importantes.

5. Usar agua de mala calidad

El agua es el 99% de tu infusión, así que su calidad es fundamental. Si el agua del grifo tiene mucho cloro o un sabor fuerte, lo notarás en la taza. Lo ideal es usar agua filtrada o mineral de baja mineralización. También evita reutilizar agua que ya ha hervido varias veces, porque pierde oxígeno y el sabor se aplana.

6. Triturar o machacar las plantas sin necesidad

Algunas personas creen que, al machacar las hojas o semillas, se extraen mejor los principios activos. En parte es cierto, pero hay que saber cuándo. Por ejemplo, las semillas de hinojo o de anís sí se benefician de un ligero aplastamiento para liberar sus aceites esenciales. Pero las hojas, como la menta o la melisa, no necesitan ese trato; de hecho, al romperlas en exceso, se pierden aromas y se liberan compuestos amargos.

Si compras plantas a granel, normalmente ya vienen troceadas en el tamaño adecuado. Si las cultivas en casa, córtalas con las manos o con un cuchillo de cerámica, evitando el metal que puede oxidar las hojas.

7. No tapar la infusión mientras reposa

¿Te ha pasado que hueles la infusión preparada y apenas notas el aroma? Eso puede ser porque no la tapaste. Los aceites esenciales son volátiles, es decir, se evaporan con el vapor. Si dejas la taza destapada, los aromas se escapan y la infusión queda más insípida. Así que, cuando viertas el agua, tapa la taza o el infusor con un plato o una tapadera durante el reposo. Así conservarás todos los aromas y propiedades.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo debo dejar reposar una infusión de manzanilla?

Para la manzanilla, lo ideal es de 5 a 7 minutos. Si la dejas más, se vuelve amarga y puede resultar menos agradable.

¿Qué hago si mi infusión sabe amarga?

Si ya la has preparado y está amarga, no hay mucho que hacer. Pero para la próxima, reduce la cantidad de planta, baja la temperatura del agua (a unos 90°C) y no excedas el tiempo de reposo.

¿Puedo reutilizar las mismas plantas para una segunda infusión?

En general, no es recomendable. La primera infusión extrae la mayoría de los compuestos solubles y aromas. La segunda saldrá muy floja y con poco sabor. Mejor usar planta fresca cada vez.

¿Es mejor usar plantas secas o frescas?

Depende de la planta y de la disponibilidad. Las secas suelen tener una concentración más alta de principios activos, pero las frescas tienen un aroma más vivo. Si usas frescas, recuerda duplicar la cantidad.

Ahora que conoces estos errores, seguro que tus próximas infusiones serán mucho más sabrosas y satisfactorias. Cuéntanos en los comentarios si te ha pasado alguno de estos fallos y cómo lo has solucionado. ¡Y no olvides visitar nuestro herbolario para encontrar las mejores plantas seleccionadas!